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0000-00-00 La escasez de energía fósil un problema estructural no solucionado en Euskadi |
Dicen los expertos que nos quedan de 20 a 25 años de suministro petrolífero. Y que este tiempo estará sujeto al mandato de las grandes empresas, que en tan escaso tiempo harán uso de la especulación, y dominarán al mercado y nuestras vidas como acostumbran. En Euskadi se optó (con una barbaridad de recursos) por un período de transición, basado en el suministro de gas, por cierto,
fuente energética no renovable.
La producción energética renovable en nuestro País no llega al 4% de la energía que precisamos.
y en ahorro y eficiencia energéticas no somos ningún ejemplo.
El transporte en nuestro territorio, es una de las actividades que más energía demanda y más CO2 produce......,
Y el transporte público no responde a las necesidades de movilidad de la gente. Es el transporte privado jaun eta jabe en nuestra tierra. Invadiendo el territorio, ocupando calles, carreteras y caminos.
Haciendo cada vez más dificil la convivencia, y la circulación entre vehículos y personas.
En renovables no ocurre como en la energía fósil (petróleo),que es la única fuente que cubre la demanda,
En las renovables, hay que contar con todas y cada una de las fuentes,
tanto la solar,
como la eólica,
como la biomasa......,
De todas ellas deberá extraerse su potencial, y en ninguna de ellas estará la solución definitiva.
Es posible aplicar tecnología solar a los edificios, a todos, y ello contribuiría a fomentar el ahorro y la eficiencia energéticas (fórmula de producción pasiva),
La eólica y la biomasa están ya listas para sustituir al petróleo, sin embargo han de solucionar los problemas de localización que de momento tienen...
Enfín, que toca ya replantearse la situación.
A la NUCLEAR, los pro-nucleares, la consideran energía limpia.
Entienden por limpia, la menor emisión de CO2 única y exclusivamente.
Y bueno...está presta a ser utilizada como energía de transición...... como el gas.
Sin haber solucionado los graves problemas que acarrea el almacenamiento de sus residuos...
Y así de transición en transición dificultar (o frenar,o paralizar, que es lo que verdaderamente ocurre), lo que finalmente es el horizonte energético deseado, que es el ejercicio de la soberanía energética.
Dicen que nuestro territorio es pequeño.
Que nuestra demanda mucha, (excesiva diríamos).
y en fín, razones miles que hacen que aún no hayamos comenzado en serio, a resolver una complicada problemática que la tenemos encima.
Por ejemplo, Austria, es un País de Centro Europa, que a día de hoy cubre el 78% de sus necesidades energéticas, a base de renovables.
Aquí estamos a un escaso 4%.
La energía hidraúlica es su fuente renovable principal, pero no desprecian ninguna otra.
La solar es también una de las que más implantación tiene, en Austria y dentro de países de la UE como Alemania, y conocemos que en el mes de diciembre, la temperatura de algunos de estos paises puede estar en 17º bajo cero, y sin embargo la luz solar es la llamada "difusa", que no directa. Y aun y todo consideran necesario implantarla.
Pues bien,
por aquí, estamos esperando que alguien solucione el problema energético o vete tú a saber, qué fuente de energía salvadora esperamos.
Que puede muy bien puede ser y a este paso lo será, la NUCLEAR, encantada de venir a "salvarnos" y a sustituir "al feo y sucio petróleo".
Y....de oca a oca y tiro porque me toca...........
Argi ta Garbiko eztabaida taldea |
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0000-00-00 NI ASÍ , NI CON URANIO |
El problema más importante que tiene el género humano es el energético y sus consecuencias.
Todo el mundo quiere consumir más, pero la naturaleza dice que no será posible hacerlo de manera indefinida.
Hay muchos que gastan más energía de la necesario para llevar una vida cómoda.
A ello se añade el hecho de que el rendimiento total del sistema es muy bajo: no llega al 3%.
Es decir, más del 97% de la energía primaria (sustancias y sistemas con los cuales se inicia y se alimenta el proceso energético) que empleamos, se pierde al transformarla en la energía final que pretendemos conseguir,
Bien sea calor, luz, sonido o cualquier efecto que hace nuestra vida más agradable.
La razón fundamental es que los dispositivos que utilizamos para generar las energías intermedias - electricidad y combustibles- son muy ineficientes.
A esto se une el mal uso -y abuso- de estas formas energéticas que tenemos a nuestra disposición, por cierto a precios irrisorios.
Un tercio de la humanidad no puede hacer uso de las energías intermedias comerciales. Cocina con restos biomásicos -leña sobre todo- y sólo goza de luz natural o, como mucho, de lámparas alimentadas con algún combustible natural.
EN DEFINITIVA, A UN TERCIO LE SOBRA ENERGÍA,
OTRO TERCIO NO TIENE NADA,
Y AL RESTO, PUES ESO... SE APAÑA COMO PUEDE.
¿Que pasará cuando los dos tercios que hoy no gastan como el tercio privilegiado, obtengan sus mismos niveles de consumo? No hay recursos naturales suficientes para mantener ese ritmo, que por cierto, se alcanzará si los cerca de siete mil millones de seres humanos consumieran lo mismo que los europeos. Y no digamos si la referencia es la de los estadounidenses.
Algunos se empeñan en resolver parte del problema con la energía nuclear.
El consumo de electricidad es de unos 1175 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep). Mientras que el de combustibles es seis veces superior, pero (la electricidad), a diferencia de los combustibles no se almacena.
Si el 80% de esta electricidad se genera, como se hace ahora, en centrales termoeléctricas (de carbón, nucleares, de gas natural o de derivados del petróleo), hay que emplear 2829 Mtep de energía primaria al año, repartida entre los combustibles citados.
Si, como pretenden algunos, pudiéramos prescindir de los combustibles fósiles para evitar los gases de efecto invernadero y los sustituyéramos por energía nuclear tendríamos que consumir 1458,5 toneladas de uranio cada año (equivalentes a los 2820 Mtep antes citadas).
Para obtener esa cantidad necesitamos 208.565 toneladas de uranio natural.
Las reservas de uranio natural, a precio inferior a 100 euros el kilo, según coinciden todas las fuentes, son de 3,3 millones de toneladas, lo que implica que sólo quedaría uranio para 15,8 años como máximo.
Menos aún, 12,8 son los años si se tienen en cuenta las pérdidas que se tienen en el proceso real de generación de electricidad a partir del uranio. Pero si los que consumen muy poca o ninguna electricidad consumieran una cantidad similar a la de, por ejemplo, los españoles, y los demás siguieran consumiendo lo mismo que consumen ahora, sólo quedaría uranio para seis años, y al nivel del consumo de los estadounidenses (algo disparatado e improbable), 3,3 años. Más allá de las carencias de uranio natural, sustituir los fósiles no resolvería el problema del cambio climático, ya que si el consumo de los combustibles de locomoción crece como lo está haciendo, el asunto no tiene arreglo.
Ni siquiera si se mantuviera en los niveles individuales actuales, pues los paises en vías de desarrollo están aumentando marcadamente su consumo de derivados del petróleo.
Algunos dirán que se pueden mejorar los procesos de conversión de energía nuclear a electricidad, pero no lo creo posible; desde luego, no de manera inmediata.
Otros, los más optimistas, dirán que la fusión es la solución.
Siento desilusionarles, no parece que vayamos a tener centrales eléctricas que utilicen reactores nucleares de fusión como fuente de calor para generar electricidad.
En el caso de que tuvieran razón los engañabobos que los protegen para dentro de otros 50 años, para entonces ya no habrá uranio, petróleo, gas natural, ni casi nada. Sorprende que esos visionarios de la fusión den por cierto que ese posible método no tendrá impacto ambiental ni riesgos para el medioambiente.
En definitiva, con la energía nuclear no vamos a poder solucionar el problema del cambio climático, ni ningún otro.
Más bien podemos empeorarlo.
En el caso de España, aumentaría aún más su dependencia energética, que ya es superior al 90%.
No me alegra.
Más bien lo contrario.
Y es imprescindible que los seres humanos seamos conscientes de nuestras limitaciones y de las de nuestro entorno.
Confiando en falsas promesas nunca empezaremos a hacer lo que ya es urgente:
cambiar nuestras pautas de consumo de energía para adaptarlas a los recursos existentes de la manera más eficiente posible.
Aún así, el futuro es problemático.
Valeriano Ruiz, catedrático de Termodinámica en el Universidad de Sevilla.
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